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La mayoría de los proyectores LCD exigen filtros que, según las recomendaciones habituales, deben limpiarse después de entre 100 y 300 horas de funcionamiento. La tecnología DLP permite un diseño sin filtro, que deriva en menores costos operativos y de mantenimiento.
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Imagine una fuente de luz que puede durar prácticamente toda la vida útil de un proyector. Algunos proyectores DLP presentan iluminación de estado sólido; en consecuencia, no hay que preocuparse por la duración de la lámpara del proyector ni por reemplazarla.
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Los proyectores LCD pueden manifestar degradación de los colores después de un tiempo de uso prolongado, por lo que las imágenes y los videos se ven amarillentos o descoloridos. Los proyectores DLP son virtualmente inmunes a la degradación de los colores, lo cual produce una imagen clara y nítida, incluso después de muchos años de uso.
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La tecnología de proyector DLP permite un diseño sin filtro y, por lo tanto, no necesita filtro (que se debe limpiar y reemplazar periódicamente). Bajo mantenimiento implica menores costos.
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Los proyectores DLP presentan índice de contraste nativo increíblemente altos. Los negros son realmente negros y los blancos, realmente blancos; por eso, sus proyecciones serán extremadamente fáciles de leer.